lunes, 30 de abril de 2012

HISTORIA DE SAN SEBASTIAN

HISTORIA DE SAN SEBASTIAN

En esta nueva entrada, quiero hacer una pequeña descripción de los orígenes de la ciudad de San Sebastián.

Esta ciudad era una pequeña población de pescadores del Cantábrico a los pies del Monte Urgull, habrá que esperar hasta el año 1014 para encontrar la primera referencia escrita sobre esta localidad.

Ese año, el rey Sancho III el Mayor de Navarra hace redactar un diploma por el cual la población es entregada en donación al monasterio de Leire.

A finales del siglo XII, Sancho VI otorga el Fuero de Estella, documento a partir del cual se fomenta el crecimiento de San Sebastián como salida marítima de Navarra. Los privilegios son confirmados por el rey Alfonso VIII en el año 1200, época en la que pertenece al reino de Castilla.  

El desarrollo de la economía lanar castellana impulsa a San Sebastián como puerto de salida de este producto hacia los puertos del norte de Europa. También se favorece la construcción de barcos. Ambas actividades, comercio y astillero, impulsan la economía de la ciudad, que crece considerablemente en los años siguientes, más aún  tras el descubrimiento de América, labor para la que será creada, en el siglo XVIII, la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas.

La cercanía a Francia, hará que San Sebastián -Donosti, en euskera- se encuentre en el centro de las disputas franco-españolas.

Entre los años 1476 y 1512 se producen varios asedios, en los que la población es sometida a una dura prueba. En recompensa a su resistencia, Carlos V le concede el título de "muy noble y leal", aunque no será hasta el año 1662 cuando obtenga sus propios fueros.

En 1808 San Sebastián es ocupada por las tropas de Napoleón, quienes permanecieron en ella hasta 1813. En principio el objetivo de Napoleón era Portugal, no España. Considertando como único enemigo a Inglaterra, Napoleón deseaba establecer un bloqueo total a las islas Británicas. El rey de Portugal, Juan VI, no deseaba enemistarse con Inglaterra así que se negó a acatar las sugerencias de su aliado francés.

Napoleón decide entonces invadir Portugal para forzar el bloqueo. Godoy y el propio Napoleón firman un acuerdo, el Tratado de Fontainebleau (1807), por el que ambos países se comprometen a invadir Portugal y anexorarse sus territorios.

Dos meses más tarde los franceses tomaron la ciudad de Pamplona saltándose de nuevo los designios del rey de España. Al mismo tiempo tropas francesas entraban en Barcelona y Valencia. Con autorización de Godoy se tomaron tambien San Sebastián y Figueras.

Las tropas francesas tomaban posiciones en toda España mientras se consideraba a Napoleón como un amigo de España.

Los ejércitos anglo-portugueses, mandados por Wellington, echaron a los franceses, pero la ciudad de San Sebastián quedó asolada, reconstruida a mediados del siglo XIX, será el lugar elegido para el asueto de la alta aristocracía y burguesía españolas. La llegada de la reina Isabel II en 1845, para curarse de una afección cutánea en las aguas del Cantábrico, hará que con ella se desplace la corte, costumbre que se repetirá cada verano. Y con la corte, llegan nuevas posibilidades económicas y un aumento de su población que, como en otros casos, se traduce en el derribo de las viejas murallas para construir nuevos barrios. Las nuevas construcciones se realizaron siguiendo la corriente modernista que imperaba en la época y a San Sebastián llegaban nuevas invecciones como el tranvía, el alumbrado eléctrico o el teléfono.



La industrialización de la década de los 60 del siglo XX afectó tambioén a San Sebastián. La ciudad acogió una buena cantidad de población inmigrante del caqmpo, creciendo en desorden. En la década de los 90 se intentó atajar el caos urbanístico con un Plan General que ha logrado hacer una ciudad dotada de personalidad propia. El Centro Kursaal, de Rafael Moneo o la rehabilitación de la Parte Vieja, entre otras actuaciones, han conseguido abrir San Sebastián a la modernidad sin perder de vista su tradición cultural.l desarrollo de San Sebastián continuó en las décadas siguientes, sin perder su carácter cosmopolita y abierto, aunque algo elitista. Fruto de esto fue la construcción del Hotel María Cristina, del Teatro Victoria Eugenia o del Casino, desde 1947 ocupado por el Ayuntamiento.

Además de los monumentos citados, hay que nombrar a las iglesias de Santa María del Coro, de construcción románica reformada en el siglo XVI y la de San Vicente (XVI), el Monasterio de San Telmo (XVI), el Convento de Santa Teresa (XVII), la Catedral del Buen Pastor, construcción del siglo XIX debida  a Manuel de Echave, o el Palacio del Miramar, edificio de 1888 y residencia estival de la monarquía española.